Autores
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1.- , 20 Poetas Aragoneses Expuestos
2.- , Eva Amaral y VV.AA.
3.- , Guinda y VV.AA.
4.- , Luigi Maráez. Arantza Semprún
5.- , Mejías y VV.AA.
6.- , VV.AA.
7.- , VVAA
8.- , VVAA
9.- Abad , Begoña
10.- Abad De la Parte, Begoña
11.- Abeleira , Xoán
12.- Aceituno , David
13.- Acquaroni , Rosana
14.- Agustín , Teresa
15.- Aínsa , Fernando
16.- Alas , Leopoldo
17.- Alegre Cudós, José Luis
18.- Alfaro Calvo, José Javier
19.- Algora , Sergio
20.- Álvarez Cáccamo, Xosé María
21.- Allende, Bárbara (Ouka Leele) , / Vega, José Luis de la
22.- Angiolieri , Cecco
23.- Baldassarri , Rita y varios
24.- Bandopadhyay , Subhro
25.- Baptista , José Agostinho
 
 
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Mejías y VV.AA. ()

Por Ignacio Escuín

Lola Mejías fue una poeta de gran calado. Una poeta de versos

llenos de reflexión y una brillante autora que abre la nómina

de este libro y ya invita a la lectura de toda su obra. No podemos

más que dar las gracias a Ángel Guinda por haber rescatado sus

textos, porque sería complicado abrir una antología de forma más

sobresaliente.

Entre los grandes autores de poesía que ha dado Aragón en el

siglo XX se encuentra Carmen Serna . Esta afirmación no supone

descubrimiento alguno, pero sí reivindica la importancia de la

poeta y de su poesía para el resto de autoras que aquí aparecen (y

me aventuro a decir que continuará siendo un referente para las

que han de llegar). Su extensa obra confirma que se trata de una

mujer que ha tenido mucho que decir y ha dicho bien. Su poesía

merece estar presente en cualquier volumen colectivo que agrupe

a poetas de su época. Es una voz femenina que se reivindica en

cada verso, que no ha dejado nunca de buscarse.

Sol Acín fue otra de las figuras que a buen seguro servirán

de inspiración para un gran número de mujeres. Su poesía es fruto

de sus vivencias y como bien señala Antón Castro en el prólogo a

su libro En ese cielo oscuro, su dulzura se entremezcla con aquello

que dice sin llegar a hacerlo. Su presencia en esta antología llena

el libro de fuerza y buen hacer poético.

Cristina Lacasa , pese a su larga trayectoria creativa, será

un descubrimiento para muchos lectores. Su voz telúrica hace del

amor el motor del mundo. Su dominio de la forma da a sus textos

un acabado de trabajada perfección. Su compromiso humanitario

le ha llevado a escribir: «Toda huella es mi huella».

Como bien señala el antólogo en su nota inicial, tan solo una

poeta ha gozado de cierta presencia en las antologías de carácter

nacional publicadas hasta hace algunos años. Se trata de Ana

María Navales . Poeta, narradora y activista poética, hizo de su

voz un escaparate para su poesía y la de aquellos que tenían algo

que contar (a través de la Revista Turia que codirigió con Raúl

Carlos Maícas durante más de veinte años). Fue un terremoto que

reivindicó siempre la voz femenina y luchó para que su identidad

y su voz traspasaran todas las fronteras. Es, sin duda, uno de los

grandes nombres de las letras aragonesas en el siglo XX, y su poesía

permanecerá siempre en la de los demás (así como sus enseñanzas

y su pasión por Virgnia Woolf o la literatura hispanoamericana).

Pila r Morte escribe desde la nostalgia y el sueño. Su poesía

es una fórmula para narrar aquello que no se puede contar de

otra forma. Ella busca la belleza de las cosas desde la belleza del

lenguaje y sus cadencias.

Como lector, he de reconocer ciertas debilidades en esta antología,

y una de ellas es Elena Pallarés. Sus poemarios, repletos

de simbolismo y citas cruzadas y cifradas, se elevan por encima del

hilo narrativo (en El malentendido), del trasfondo filosófico (Ajuste

de cuentas) o de la realidad que la rodea y no la atrapa (Ella guarda

secretos). Esta antología recoge algunas de sus mejores piezas, pero

no cabe duda que se trata de una poeta a la que se debe leer desde

el principio de su producción hasta el final. El tiempo y los lectores

aguardan un nuevo poemario.

María Pilar Pallarés Dúkar dejó antes de que un accidente

acabara con su vida unos cuantos poemas que advertían

que podría haberse tratado (si el tiempo y la vida lo hubieran

permitido) de una de las grandes voces de la poesía en Aragón. Su

presencia en esta antología resultaba obligatoria.

Pilar Rubio Montaner es una poeta atenta a todo lo que

sucede en la vida, a los grandes acontecimientos y a las pequeñas

cosas. Desde estas líneas la recomendamos con vehemencia, y la

reciente aparición de su último libro, Vidas pequeñas (en la editorial

vallisoletana Difácil), supone una magnífica oportunidad para

disfrutar con su poesía.

Pilar de Vicente -Gela cuenta con una obra consistente

por su extensión y la calidad de la misma. Su poética realista trata

de conjugar la realidad con la belleza de las imágenes creadas a

través de un lenguaje sencillo y cercano.

Amalia Soro busca la esencia de las cosas y de sí misma a

través de la poesía. Sus poemas narran con agilidad y, finalmente, se

dejan llevar por la evocación e invitan al lector a viajar junto a ella.

Trinidad Ruiz Marcellán , gracias a la insistencia del antólogo,

ha sido incorporada a la edición cuando el libro estaba ya en

imprenta. El lector agradecerá que su ya histórica militancia poética

como editora quede complementada con una mínima muestra

de su escritura. Su poesía, arraigada a lo entrañable existencial,

viene a ser una actitud ante la vida y una solución interior frente

a la muerte.

Concha Vicente cuenta en su haber con el añadido del conocimiento

teatral. Su poesía, una forma de vida, como ella misma

afirma en su poética, combina diferentes modos de entender el

mundo y la literatura.

Montse Grao busca en lo cotidiano la esencia de la vida

y la existencia. Concisa, e influenciada por las formas poéticas

orientales, ofrece una poética atemporal que no pierde de vista el

tiempo y la naturaleza.

Goya Guti érrez navega por los senderos de la poesía

rodeada por la elegía y la épica. Conoce la importancia del ritmo

en la composición poética, manejando este a su antojo para dotar

a sus poemas de la musicalidad y los registros que ella desea.

Nuria Claver defiende una poética en la que las palabras

recuperan el espacio fundamental que nunca deberían perder. Es

una poeta que interroga continuamente al lector acerca de lo que

le rodea, porque no deja de hacerse preguntas a sí misma.

Pilar Man rique es una conocida poeta y vital agente cultural

de Zaragoza. De ella han nacido algunos de los proyectos más

estimulantes de los últimos años y ha creado de forma constante

tertulias y colecciones que han dado cobijo a todas las voces.

Teresa Arbex es otra voz interesante en esta antología. Una

poeta que dice desde lo cercano para alcanzar los sentimientos

más profundos y elevados.

Ángela Ibá ñez también comparte la poesía con otra faceta

artística, de tal modo que su voz alcanza una mayor expansión dada

la convivencia de perspectivas.

Sag rario Man rique combina la literatura con la pintura.

Su proyecto literario va más allá del propio texto y es responsable

(junto a otros autores) de la organización de tertulias y la creación

de espacios para la libre expresión artística.

Milagros Morales es una de las grandes apuestas del antólogo.

Su poesía, de corte existencialista y sentimental, es delicada

e intimista, aunque ni por un instante se desprende de la idea de

que la creación poética es solo una proyección de lo vivido.

Ana Alca raz también es una poeta inédita hasta la aparición

de esta antología. Su escritura es la representación de aquellos que

necesitan de la poesía para entender la vida.

Una de las voces quizá más ocultas y que deben alzar la voz

para mostrarse en toda su plenitud es la de Mª Carmen Gascón.

Su poética, aparentemente sencilla, recoge la esencia vanguardista

y ensaya continuamente con diferentes formas de decir en busca

de los límites de la sintaxis y la poesía.

Magdalena Lasala es una autora por todos conocida, pero

su faceta poética quizá haya quedado algo solapada por su enorme

éxito como novelista. Su voz, deliberadamente sentimental y apasionada,

recoge las voces de su tiempo y las voces femeninas de

la Historia.

Otra de las debilidades que tengo como lector en esta antología

es Luisa Miñana . Creo acertar si digo que pocas veces un

primer libro de poesía ha sido tan extraordinario como Las esquinas

de la luna. Para muchos lectores de fuera de nuestra comunidad,

este ha de ser un feliz hallazgo.

María Otal es una poeta de instinto. Sus versos contienen

el ritmo que ella ha digerido y ha hecho suyo en la escritura. Su

voz está marcada por la búsqueda de la sonoridad y las cadencias

rítmicas.

Anais Pérez Layed es pintora y poeta. Disfruta enormemente

con la lectura de sus textos y es habitual en algunos de los ciclos de

recitales de la ciudad (como «Poesía para perdidos», coordinado

por Fernando Sarría en La Campana de los Perdidos y organizado

por la Asociación Aragonesa de Escritores). Su pasión por la poesía

y lo que la rodea es palpable en cada uno de sus textos.

Ampa ro Sanz Abenia es una poeta habitual en diferentes

tertulias poéticas y su poesía es de corte confesional y de acusada

sentimentalidad. Recorre los senderos de su alma y trata de hacerlos

transitables al lector.

Lourdes Fajó es otra de las apuestas de Ángel Guinda. Une

a la corriente sentimental el sentido del humor.

Francisca Sánchez Peiró juega con las palabras y su significado

con el fin de hacer que el sonido se expanda hasta atrapar

a los lectores. Asimismo busca en la esencia de esas palabras su

propia esencia.

María Luisa Gómez es otra de las poetas inéditas hasta la aparición

de este volumen. Su poética no esconde que bucea en lo más

profundo del ser humano. Sus poemas son fruto de tal itinerario.

Otra de las voces que destacan en este panorama mostrado por

Ángel Guinda es Teresa Agustín. Su voz es particular y contiene

un sinfín de matices que hace que brille en cualquier circunstancia

(en sus poemas, en sus libros publicados de forma individual

y en las antologías en las que aparece –que son muchas–). Esta no

es solo una de las apuestas del antólogo, también lo es de quien

firma estas líneas.

Cuando alguien habla de poesía y de los lugares donde esta es

bien recibida en la ciudad (Antígona, Fnac, El Pequeño Teatro de

los libros, Candy Warhol, La Campana de los Perdidos…) siempre

tiene en la cabeza a Loli Bernal . Entusiasta poeta y lectora que

se ha dado a conocer en los últimos dos años, posee una voz en

formación que se hace cada vez más poderosa.

Mª Pila r Martínez Barca representa un sesgo algo diferente

de lo visto hasta ahora. Sus poemas tratan de desentrañar

los enigmas del alma humana, pero sin perder de vista, ni por un

instante, todos los conocimientos adquiridos en años de estudio y

lecturas.

Pilar Peris es poesía y filosofía en carne viva. Sus poemas

son la respuesta a las preguntas que cada individuo puede hacerse,

a las mismas a las que ella se somete con el fin de encontrar la voz

que hay tras los poemas y las ideas.

Mercedes Gaspar concibe la poesía como una forma más

para comunicarse (ámbito en el que es experta), y como tal trata

de enlazar los temas de sus poemas con aquello que pueda crear

interés en el lector.

Elizabeth Hernández Quijano es una de esas poetas que

tratan de devolver a la poesía, al sistema poético, si así se prefiere,

todo lo que este le ofrece y, por ello, puede considerarse una pieza

fundamental en la difusión de la poesía en Huesca. Sus poemas

son un claro ejemplo de la pasión que siente por este género.

Belén López es otra de las voces que expresan con contundencia

la necesidad poética. Ella busca en sus poemas, y en las

conversaciones en las que participa, en tertulias y otros espacios,

un camino idílico, lleno de magia, un sendero maravilloso por las

palabras.

Ana Alcubie rre concibe la escritura como una parte de sí

misma, como un pequeño legado que el ser humano arroja en el

universo para que este quede marcado de su esencia. Su poesía es de

alto cariz narrativo y contundente en la construcción de imágenes.

Reyes Guillén representa con intensidad la razón de ser de

esta antología, pues, a pesar de estar inédita hasta la fecha, sus

poemas confirman la construcción de una personal voz femenina

que se abrirá camino entre el resto (y esto no es solo un deseo) y

ha de ocupar un lugar de privilegio. Una de las apuestas de Ángel

Guinda que le dará la razón en poco tiempo.

Charo de la Varga es una poeta intensa. Comprende la

poesía como un elemento más de la vida y, por ello, la compagina

con el desarrollo de otras artes. Su escritura se aferra a los elementos

que rodean al ser humano (el bosque, los animales, la noche)

en busca de las palabras que nos hagan comprenderla.

A Carmen Aliaga la poesía la acompaña, la persigue, la

arrincona frente al papel en blanco y la hace suya. No rehúye

reflexionar en el propio poema sobre la escritura, sobre el oficio

de quien sabe que en sus palabras está la verdadera razón de la

acción poética. Participa en tertulias literarias, escribe, camina

junto a la poesía.

Inmaculada Marqueta es poeta de la vida cotidiana, y de

todo aquello que a esta rodea. Cerca de sus lectores, siempre,

muestra pedazos de una vida marcada por la poesía.

Marta Nava rro es poeta y bloguera. Sus versos están

impregnados de vida y nos enseñan que en ocasiones es necesario

contener el impulso de la escritura para que el resultado final del

poema sea rotundo y preciso. Su primer libro es un regalo para

aquellos que busquen una voz que se muestra tal y como es, que

no se esconde, y dice versos que cualquier lector hará suyos.

El «mundo» poético se ha visto revolucionado en los últimos

meses por la aparición del primer libro de poemas de Olga

Bernad . Y esto ha sucedido porque la elegante y cadenciosa voz

de la poeta ha atrapado hasta el último de los rincones de la poesía

y sus lectores. Olga Bernad publica sus libros fuera de Aragón y

hace llegar sus «caricias» –en forma de versos– a todos los lectores

que se acercan a ellos.

Sonia Lle ra entiende la poesía como una manera de comprender

el mundo, es por ello por lo que sus poemas afirman y

comparten sus ideas con el lector. Es contundente en la expresión

y construye metáforas de gran sutileza (y belleza). Una voz muy

interesante.

Cristina Járboles viene de donde nace la poesía, de la

noche y el fuego (si se me permite el juego de palabras con uno

de sus poemas más impresionantes). Forma parte de una interesantísima

generación de poetas aragoneses (Ángel Gracia, Miguel

Ángel Longás, el fallecido Sergio Algora…) y su poesía es intensa

como la vida misma. Conserva algo de la tradición surrealista en la

configuración de sus imágenes y, sin duda, es diferente al resto.

Paula M. Gallardo es una poeta de ida y vuelta, como señala

en su poética. Transeúnte de la vida y de la poesía, nos deja unos

versos confesionales que, por su belleza, justifican a la perfección

su presencia en esta antología.

A nadie sorprenderá en exceso encontrarse en estas páginas

a Eva Amaral . Sus poemas y sus letras forman ya parte del universo

de toda una generación. Enérgica e intensa, su voz se abre

paso entre la Historia. Los textos que aquí aparecen solo son una

muestra de los poemas que, sin duda, guarda. Todos esperamos

que esos versos vean la luz pronto.

La poesía de Brenda Ascoz es libre y anárquica. Inspirada

por momentos, trágica y dulce en otros. Sus dos libros publicados

son tan solo una muestra de su poesía, e invito a los lectores a

que busquen sus poemas inéditos en las diferentes antologías

y libros colectivos en los que ha participado. Forma parte del

colectivo poético «22» (junto a otras poetas que aparecen en

esta antología como Carmen Ruiz Fleta o Ana Muñoz –fundado

por Ángel Gracia, Miguel Serrano, Dolan Mor, Jesús Jiménez,

Miguel Ángel Ortiz Albero, Nacho Tajahuerce y el desaparecido

Sergio Algora–) y es una de las voces más personales e interesantes

de esta recopilación.

Al autor de esta introducción le hubiera gustado tener el doble

de espacio, por lo menos, para poder hablar por extenso de la

poesía de autoras como Miriam Reyes . Responsable directa del

cambio de la poesía en Aragón durante los años que aquí residió,

Miriam Reyes es una de las principales voces de la poesía en

español. Ella huye de los tópicos poéticos y construye una voz

femenina que trasciende lo anecdótico para atrapar lo esencial.

Los tres libros que ha publicado hasta la fecha (en editoriales de

gran calado como DVD e Hiperión) han consagrado a la poeta (de

mil lugares) entre los más grandes de la literatura actual. Imprescindible.

Elvi ra Lozano solo ha publicado un libro hasta el momento,

pero su trayectoria da a entender que hay muchos libros dentro

de ella. Últimamente fusiona sus poemas con la música de Franco

Deterioro y el resultado no puede ser más estimulante.

Maribel Hernández es una de las irrupciones poéticas más

significativas en el último año. Los poemas de su primer y único

libro hasta la fecha, muestran a una poeta de convicciones estéticas

firmes, que es capaz de introducir en un mismo poema diferentes

texturas y voces. No es solo lo que ha escrito lo que la lleva a

estas páginas; detrás de esto se intuye lo que ha de escribir.

Laura Lahoz , de formación clásica, consigue unir a la perfección

la tradición poética con las nuevas formas. Otra de las

gratas sorpresas de esta antología, se nos presenta con la sencillez

del poeta que apuesta por lo cercano y lo hace universal al lanzarlo

al mundo tras pasarlo por su interior.

Cuando alguien habla de Carmen Ruiz Fleta ya poco puede

descubrir, pues su trayectoria literaria está fuera de toda duda, y se

ha convertido por derecho propio en una de las voces más interesantes

de la poesía en Aragón. El desgarro dulce de su verso forma

ya parte de la vida de los lectores como la chica del biquini azul

que primero duda y después cruza la piscina. Quizá es la poeta

aragonesa más cercana a Miriam Reyes en cuanto a conceptos y

estética, pero no renuncia a otros modelos poéticos como Manuel

Vilas.

Beat riz López escribe desde hace muchos años. De hecho

tuve el honor de leer algunos de sus poemas hace ya (casi) una

década. La literatura siempre ha formado parte de su vida, aunque

sus estudios la hayan dirigido en otra dirección. El magisterio del

poeta Emilio Pedro Gómez y su confianza, sin duda, le ayudaron

a mostrar sus poemas y a compartir con los lectores su espacio

personal.

Vida Armada aparece en esta antología sin haber publicado

nada hasta la fecha. Otro de los hallazgos del antólogo. Poesía

que reflexiona sobre la propia escritura, que se hace preguntas y,

mediante ellas, también cuestiona al lector el sentido de la escritura

y de la palabra. Toda una grata sorpresa.

Lau ra Tejada se dio a conocer en el interesante libro de

ultimísimas poetas publicado por David Giménez (David Líquen,

para los lectores) y cuya selección fue realizada por Octavio Gómez

Milián (como se puede observar, uno de los nombres clave para

entender la joven poesía en Aragón y su expansión) y representa a

la perfección el ámbito del nuevo realismo. Su poesía está cargada

de realidad, de posmoderna realidad, y así sus poemas reconstruyen

la vida y la vida, sus poemas.

Sof ía Díaz Goto r ejemplifica a la perfección lo escrito en la

introducción acerca de la voz femenina. Inédita hasta la fecha, su

poesía reivindica el yo femenino desde su propio cuerpo, su propia

voz femenina, pero con un tono poético personal e intransferible

–identidad– que ya la hace reconocible.

Marta Fuembuena es uno de los grandes hallazgos del antólogo.

Fue premiada este pasado año con el Premio Candy Warhol,

organizado por Fernando Frisa, otro de los principales activos poéticos

de Zaragoza desde su local (el Candy Warhol) donde organiza

veladas poéticas y premios literarios. Esta poeta inaugura la lista

de premiados y sus poemas hablan por sí solos.

Cla ra Santaf é es actriz y poeta. Se trata de una de las grandes

sorpresas del último año, gracias a la plaquette que ha publicado

en la arriesgada colección coordinada por Octavio Gómez

Milián en la editorial aragonesa Comuniter (que dirige Manuel

Baile). Su propuesta es de riesgo y, por lo tanto, merece toda nuestra

atención. El lector pronto entenderá que en su poesía existe

algo magnético y aguardará nuevos capítulos igual de valientes y

prometedores.

A pesar de su juventud, Almudena Vido rreta ha publicado

una plaquette y tres poemarios hasta la fecha (uno de ellos en un

volumen colectivo, dado que fue galardonado con un premio del

Área de Juventud del Gobierno de Aragón). Su poética es compleja

y, al mismo tiempo, comprensible, una de esas poetas que han

entendido que la melodía más bella siempre oculta una compleja

estructura que debe pasar desapercibida para el espectador/lector.

Lengua de mapa, el libro que viene en la colección que dirige con

tino Fernando Sanmartín («La gruta de las palabras» en PUZ), la

sitúa entre las voces más interesantes del panorama poético en

Aragón.

Cla ra Dávila es la más joven de cuantas poetas aparecen en

esta nómina. Sus poemas están impregnados de sentimentalismo,

aunque quizá los seleccionados por Guinda para formar parte de

este volumen muestran otras características, como la reflexión y la

pausa ante el poema. Poeta de pasión por la poesía, Clara Dávila

está llamada a hacer que su voz se reconozca entre el resto por su

juventud y la fuerza de sus versos.

Ana Muñoz es, sin duda, una de las últimas irrupciones significativas

en la poesía en Aragón. Pocos hasta la fecha, bien pocos,

han demostrado tanto en sus primeros pasos (que no lo son del

todo, pues, antes de publicar su primera plaquette de la mano

de Manuel Martínez Forega, ya se había hecho con unos cuantos

premios juveniles). No se trata, pues, de una promesa. Se trata de

una poeta de la que todos los lectores esperamos mucho.

 


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