Su vida como escritor no fue nunca un dulce y bello paseo entre rosas, y si las primeras reseñas firmadas por Edmond Jaloux en 1943 hacían presagiar que pronto se abrirían ante él las puertas del Panteón de los grandes escritores, muchos sin embargo han sido los críticos que fueron poniendo espinas en su largo caminar literario y muchos son los años que debió esperar para que la crítica por fin reconociera en su amplia obra su coherencia temática, su buen hacer y su originalidad.
(Fragmento) José Ortiz Domingo |