José Agostinho Baptista

Ahora y en la hora de nuestra muerte

Algunos Poemas

La Edición
Ficha técnica

Agora

Há um martelo de enigmas,
um martelo louco batendo nos nervos,
esmagando as fibras,
há um estrondo subterrâneo que sobe para as
fontes,
mas não explode,
não explode esta cabeça vencida, caída sobre
a mesa,
sobre a toalha bordada entre o jejum e as
missas, nas terras do pai.

Há um globo de magias em desuso que não
perturba quem chega, quem se senta,
com as mãos abertas, com a faca atrás,
pelo lado das costas que lançam nas paredes
um vulto sinistro, em silêncio, à espera.

Eu sei por que veio, o que quer, o que faz aqui,
mas tu, ergues os cálices,
tu olhas para ela e ofereces uma rosa e
repartes o pão,
e depois adormeces e entras no túnel que dá
para as colinas de Deus,
para os seus mortos antigos.

 

Ahora

Hay un martillo de enigmas,
un martillo loco que golpea en los nervios,
triturando las fibras,
hay un estruendo subterráneo que sube hacia las
sienes,
pero no explota,
no explota esta cabeza vencida, caída sobre
la mesa,
sobre el mantel  bordado entre el ayuno y las
misas, en las tierras del padre.

Hay un globo de magias en desuso que no
perturba a quien llega, a quien se sienta,
con las manos abiertas, con el cuchillo detrás,
del lado de la espalda que lanza a las paredes
un bulto siniestro, en silencio, al acecho.

Yo sé por que vino, lo que quiere, qué hace aquí,
pero tú alzas los cálices,
la miras y le ofreces una rosa y
partes el pan,
y luego adormeces y entras en el túnel que da
hacia las colinas de Dios,
hacia sus muertos antiguos.

Silencio

Uma noite,
quando o mundo já era muito triste,
eeio um pássaro da chuva e entrou no teu peito,
e aí, como um queixume,
ouviu-se essa voz de dor que já era a tua voz,
como um metal fino,
uma lâmina no coração dos pássaros.

Agora,
nem o vento mowe as cortinas desta casa.
O silêncio é como uma pedra imensa,
encostada à garganta.

 

Silencio

Una noche,
cuando el mundo ya era muy triste,
vino un pájaro de la lluvia y entró en tu pecho,
y ahí, como una queja,
se oyó esa voz de dolor que ya era tu voz,
como un metal fino,
una lámina en el corazón de los pájaros.

Ahora,
ni el viento mueve las cortinas de esta casa.
El silencio es como una piedra inmensa,
junto a la garganta.

Frialdade

Os ombros vergam-se.
Sem fruto,
os ramos assinal,am o céu.
Quando choze
há um aposento de infinita nostalgia que
se fecha
e ouve-se apenas a oscilação dos pêndulos.
Bate depressa o coração.
Um veleiro de sombras aproxima-se do
naufrágio.
A maré baixa e sobe como o teu peito onde
um silencioso tigre assoma às cavernas.
Algures, longinquamente, ouvem-se os sinos
do fim da tarde.
Que arrepio,
que eco fúnebre chega às portas desta casa!

 

Frialdad

Se quiebran los hombros.
Sin fruto,
los ramos señalan el cielo.
Cuando llueve
hay un aposento de infinita nostalgia que
se cierra
y se oye tan sólo la oscilación de los péndulos.
Late deprisa el corazón.
Un velero de sombra se acerca del
naufragio.
La marea baja y sube como tu pecho donde
un silencioso tigre asoma a las cavernas.
En alguna parte, a lo lejos, se oyen las campanas
del atardecer.
¡Qué escalofrío,
qué eco fúnebre llega a las puertas de esta casa!

Tempo

Não sei se te nomeie ou nomeie o vento,
isto que passa
e procura os outros lugares ocde o pólen cai.
Talvez uma colmeia confie ao seu mel o que
ficou de um ano
em que a tempestade não se fez ouvir sobre
as corolas.
O que viste antes de setembro perdeu-se,
apagou-se,
afastou-se sem dizer nada,
como os barcos que pouco a pouco se
afastcram da nossa vida,
calados e brancos,
com as suas gaivotas de asas fechadas,
enuelheeendo lado a lado, sobre o convés.

 

Tiempo

No sé si te nombre o nombre al viento,
esto que pasa
y busca los otros lugares donde cae el polen.
Tal vez una colmena confíe a su miel lo que
quedó de un año
en que la tempestad no se hizo oír sobre
las corolas.
Lo que viste antes de septiembre se perdió,
se apagó,
se alejó sin decir nada,
como los barcos que poco a poco se
alejaron de nuestra vida,
callados y blancos,
con las gaviotas de alas cerradas,
envejeciendo de aquí para allá, sobre la cubierta.

Geografia

Chegavas ao anoitecer, dizia alguém,
ao fim de um porto,
à hora das valsas e dos crimes, a meio da
vida,
quando as hélices paravam e no convés se
ateava o lume das paixões que perduravam
no tempo dos navios,
quando, ao longo dos mapas,
os dedos procuravam as palmeiras e os
países,
neste ou noutro mundo,
onde os terraços pareciam navegar sobre o
próprio mar.

Partias ao anoitecer, dizia alguém,
e na cadeira va "ia,
na cal sern mácula que decora as ilhas,
resplandecia a face das luas, com o farol
de outrora,
sobre os recifes por onde vagueiam os
fantasmas da nossa solidão.

 

Geografía

Llegabas al anochecer, decía alguien,
al final de un puerto,
a la hora de los valses y los crímenes, en mitad de la
vida,
cuando las hélices paraban y en la cubierta se
enteaba la lumbre de las pasiones que perduraban
en el tiempo de los navíos,
cuando, a lo largo de los mapas,
los dedos buscaban las palmeras y los
países,
en este o en otro mundo,
donde las terrazas parecían navegar sobre el
mismo mar.

Partías al anochecer, decía alguien,
y en el sillón vacío,
en la cal sin mácula que decora las islas,
resplandecía la faz de las lunas, con el faro
de antaño,
sobre los arrecifes por donde vagan los
fantasmas de nuestra soledad.

Agonia

Talvez o caos,
o quarto abandonado, o fardo da agonia,
talvez o copo estilhaçado entre os dentes,
a pluma que escreve em estranha língua de
cegueirc e pavor,
talvez tudo isso seja digno de ti ou desta
mágoa,
que faz aqui o seu abrigo e me acompanha
derradeiramente
pelos dias que virão como um animal
ferido,
a águia, o antílope, a noite,
a noite que já não contém o desejo, o
alento,
nada que possa ser dito e feito,
a noite das minkas mãos frias, agarradas
à garganta,
aos seus gritos que se voltam para dentro,
para as fogueiras sangrentas do amor.

Agonía

Tal vez el caos,
el cuarto abandonado, el fardo de la agonía,
tal vez el vaso astillado entre los dientes,
la pluma que escribe en extraña lengua de
ceguera y pavor,
tal vez todo eso sea digno de ti o de esta
pena
que hace aquí su abrigo y me acompaña
últimamente
por los días que vendrán como un animal
herido,
el águila, el antílope, la noche,
la noche que ya no contiene el deseo, el
aliento,
nada que pueda ser dicho o hecho,
la noche de mis manos frías, agarradas
a la garganta,
a sus gritos que se vuelven hacia dentro,
hacia las hogueras sangrientas del amor.