José Agostinho BaptistaAhora y en la hora de nuestra muerte |
![]() |
|
José Agostinho Baptista nació el 15 de agosto de 1948 en la ciudad de Funchal (Isla de Madeira). Colaboró en la prensa, sobre todo en "Comércio do Funchal" y más tarde en "República" y "Diario de Lisboa", cuyo suplemento "O Juvenil" lo dio a conocer como poeta. Desde entonces y a lo largo de once libros publicados, su poesía ha sido reconocida como una de las más originales e importantes de la actualidad, como han señalado, entre otros, António Ramos Rosa, Fernando Pinto do Amaral o Joaquim Manuel Magalhàes en los ensayos que le han dedicado. Simultáneamente José Agostinho Baptista ha taducido a autores como Walt Whitman, W.B. Yeats, Tennesse Williams, Paul Bowles o Enrique Vila-Matas. Obras del autor: Deste lado Onde, Assírio&Alvim, 1976. Antón Castro (Arteixo, A Coruna, 1956) es periodista y escritor. Ejerce la crítica literaria en ABC Cultural Y El Periódico de Aragón y Antena Aragón TV. Es autor de El testamento de amor de Patricio Julve (Destino, 1995 y 2000), Los seres imposibles (Destino, 1998) y El álbum del solitario (Destino, 1999 y Planeta, 2000). En Olifante ha publicado el volumen de relatos Los pasajeros del estío (1990) y ha preparado la edición crítica de las cartyas del poeta y editor Julio Antonio Gómez en El corazón desbordado. Epistolario (1990). Entre otros, ha traducido a Miquel Ángel Riera, Miguel Anxo Fernán Vello y a Miguel Torga. Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948) es autor de una vasta producción narrativa. Entre sus títulos más famosos figuran las novelas Lejos de Veracruz (1995) o El viaje vertical (1999); las colecciones de cuentos Suicidios ejemplares (1991) e Hijos sin hijos (1993); también practica un género mixto que combina el artículo, el ensayo y la ficción que le ha convertido en uno de los autores más originales de la literatura española: Historia abreviada de la literatura portátil (1985) y Bartleby y compañía (2000). |
Algunos
Poemas
|
|
"Agora e na Hora da Nossa Morte es un libro sinfónico sobre la pérdida, como un réquiem, un descenso al infierno; en el tránsito neblinoso y negro, podríamos decir, se abren algunos óculos a la luz, a la memoria, a la pasión, a la ternura. Y todo ello se consentra en el casi centenar de poemas de Baptista: piezas de una novela en verso, fragmentos del espanto, voces que van de duelo". Antón Castro. "Yo le llamo José Agostinho (porque me gusta pronunciar ese "iño" final y así poder sentirme, por un instante, portugués), pero sé que otros le llaman Baptista y también que él preferiría que le llamaran José. José Agostinho viaja, pierde países. Yo creo que también va perdiendo sus diferentes nombres y que algún día será José a secas, de verdad y para siempre. Será el José de Faial, de Madeira, donde pasó su infancia". Enrique Vila-Matas. |
Comentarios
Crítica
en El Ideal Gallego Ahora y en la hora de nuestra muerte, de José Agostinho Baptista es un espléndido libro de poemas recorrido por un tono elegíaco en donde se concitan la incertidumbre y el estremecimiento de la pérdida y el vacío. Sabas
Martín Y a ti, lector, te resta leer paladeando, como un buen vino, la cosecha de angustia y de belleza que la vida dejó en alguien como tú, tan loco y tan frágil, tan pequeño y tan osado, tan hombre y tan poeta como tú. En el fondo. Francisco Javier Vera Haris
“Ahora y en la hora de nuestra muerte” no es, en realidad, una elegía, ni un réquiem, ni un ejercicio de nostalgia filial. Algo tiene de esto, pero teñido de una mayor profundidad, toda una filosofía de la vida, que lleva al poeta a la consideración de su propia muerte... Joaquín Sánchez Vallés Que pode haver depois de ti? "Agora e na Hora da Nossa Morte", de José Agostinho Baptista, acaba de ser traduzido para língua castelhana pela Olifante Ao confrontar-se com a morte, o Homen encontra-se sozinho na irracionalidade: só se tem a si mesmo. Veja-se, em Fédon, a evocação da morte de Sócrates. Nesse desastre de uma consciência em crise perante a partida sem regresso do Outro, José Agostinho Baptista escreveu Agora e na Hora da Nossa Morte (Assírio&Alvim), que acaba de ser traduzido para castelhano (Olifante) por Antón Castro com prefácio de Enrique Vila-Matas. Na ruptura do mundo que é a morte de um pai, nesse estilhaÇamento interior dissolvido no instante e fruto da angústia esboÇa-se este livro a um tempo brutal e doce. "Não há um único pensamento,/ nem o amor absoluto depois de ti"- diz o poeta no seu longo e único poema escrito no absurdo da consciência do amor a comunicaÇão mágica entre dois absolutos? Não se vive a morte do próximo como a nossa própria morte? Escreve Heidegger em Ser e Tempo: "Desde que nasce, um homem é suficientemente velho para morrer". José Agostinho Baptista, em Ahora y en la Hora de Nuestra Muerte debate-se com esta necessidade que vem de contradizer a inevitabilidade da morte. E fá-lo com sangue e cólera e as "marcas do luto e da febre sobre a lua amarela" numa espécie de via crucis percorrida com a dor do desmoronamento de um ser humano, "como quem vê o ruir da mais bela casa, a nossa casa". A morte nada mais é, afinal, do que a dialéctica entre o ser e o nada no fluxo do tempo. E o fim será somente o momento da morte? O poema comporta em si essainterrogaÇão à volta das "colinas de Deus", sabendo que "nenhum crucifixo/ redime a desolaÇão das cosas": "Rezamos em silêncio e os sinos dobram e/ na curva da colina/ já se avista o cortejo sem música./ Não podemos entrar./ Não há lugar aqui para as rosas do pai,/ inútiles,/ magoadas pelo furor das nossas mãos". Nessa inadaptação do ser-para-a-morte, este livro de José Agostinho Baptista encontra a sua autenticidade. Trata-se de pensar no horror do cadáver, de colocar questões em torno da possibilidade de uma outra vida, de escrever a perda e a revolta como se tudo se suprimisse à semelhanÇa de um cataclismo imbecil. Não no sentido que lhe atribuiu Sartre de que "toda a existência nasce sem razão, prolonga-se por fraqueza e morre por acaso", mas de uma forma doce e melancólica que acolhe a memória como motor da escrita: a memória dos dias, dos "dias antigos,/ as suas laranjas, a sua água". A morte torna-se neste livro no segredo mais oculto porque é tratada sem derramamento sentimental. Não dará ela, como escreveu Jankelévitch, a cada um a dimensão da sua tragédia? Ana Marques Gastão. La sed del náufrago José Agostinho Baptista recupera el léxico y la simbología de Madeira a través de un hombre que se enfrenta a la muerte por segunda vez y lee salmos del aquí y del más allá. "Ahora y en la Hora de Nuestra Muerte" José Agostinho Baptista (1948) nació en Funchal (Madeira, Portugal). Colaborador de los más importantes rotativos lisboetas, ha desarrollado una gran labor traduciendo a autores como Whitman, Yeats, Bowles o, entre los españoles, a Enrique Vila-Matas. So obra poética se encuentra recogida en Biografía (Assírio&Alvim), 2000). Un hombre está a punto de morir. Es un suicida, un náufrago o un simple cuerpo agotado por el caos de la agonía. Un hombre está a punto de morir por segunda vez después de haber resucitado y retornado a los lugares de su memoria. El espacio ha quedado detenido en el tiempo de su marcha, pero tampoco están quienes lo llenaban. Regresa vencido del más allá, del futuro al pasado donde "ya nada florece como antaño, clamorosamente,/ en los patios de una isla". Las playas, los faros, los promontorios, los barcos "anclados en/ el vacío de nuestra alma", las plantas, los arrecifes están detenidos en un instante desecado. En la casa familiar hay retratos del pasado y del futuro, pero ¿dónde están los muertos? Entre la creencia y la incredulidad, entre la imprecación y la increpación, entre el teísmo y el ateísmo, el abandonado busca respuestas a su pérdida: "Dime/ dime que me oyes,/ que ahí, en el silencio de los astros/ sin nombre,/ mis palabras llegan como un/ cántico...". Enfrentado al Dios judeocristiano, recurre a la intermediación de la Señora, la protectora de los marineros, a quien también Eliot le dedicó un magistral poema, "...guardad en vuestro alto regazo de luminosas rosas/ a aquel/ cuya fe y cuyo aliento la vida destrozó". Pero ningún crucifijo redime de la desolación. El crucificado no es el otro, sino él mismo clavado en el madero por el martillo de los enigmas, entregado a la intemperie del dolor, la melancolía, la sed de conocimiento, siendo una "martirizada voz que ya no canta" en el eterno retorno. El poeta recupera el léxico y la riquísima simbología proveniente de su origen insular en estos versos que son salmos del aquí y del más allá, de la vida y la resurrección en la muerte, "esta casa vacía donde te acuestas para siempre,/ ya tan lejos de las hoetensias". Cuerpo-casa-alma, "cuando cerraron las cortinas,/ cuando tus párpados descendieron/ hacia los subterráneos de Dios,/ los perros ladraron a la casa demolida". En el año 1892, António Nobre, el más destacado representante del neorromanticismo finisecular luso, publicaba en vida un único libro, Só. En "Memoria", el poema que abría la segunda edición ampliada de la obra, se vanagloriaba de que su poemario era "el libro más triste de Portugal". Desde entonces, la carrera por ahondarr aún más en esta amargura, en este pesimismo existencial, en este sentimiento trágico de la vida, llegó incluso a Pessoa. Bernardo Soares, en el Libro del desasosiego, afirma que su libro ha sobrepasado en desesperación al de Nobre. Helena Barbas, refiriéndose a Agora e na hora... comenta: "Pode ser mais triste do que nunca, más é um dos mais belos livros tristes que há em Portugal". Triste y bello como la sirena de un barco perdido entre la niebla. Magníficca la versión de Antón Castro. César Antoinio Molina. |
Esta página
ha recibido
visitas desde el 16/4/2001
![]()