Luisa Gómez Gascón

Al Pie del Moncayo

Cuentos y Leyendas

La Edición
Un cuento

Vidas tristes al pie de un monte de resonancia mágica

Miguel Ángel Ordovás

El Periódico de Aragón
29 de junio del 2002

No cabe duda de que exisen lugares míticos, que despiertan la imaginación y provocan que la razón se tome un sueño sin que necesariamente se produzcan monstruos. El Moncayo es uno de ellos, y el perfil de este monte ha dado rienda suelta a no pocas fantasías aragonesas y no, que demuestran, como bien dice Miguel Mena en el prólogo a Al pie del Moncayo, que posee una "extraña magia".

Luisa Gómez Gascón se une, de este modo, a la larga nómina de escritores hechizados por ese dios que ya no ampara. Sin embargo, sus relatos se alejan tanto de las fantasmagorías románticas de Becquer como del fervor casi totémico de los poetas aragoneses. De hecho, en pocas de las páginas que conforman este libro es el Moncayo en sí el protagonista, por mucho que sus relatos transcurran al lado de sus faldas.

Tal vez esto se deba a que Luisa Gómez Gascón le da mucha más importancia al desarrollo de los personajes que al de los escenarios: el paisaje en donde tiene lugar la acción es más bin accesorio, y lo que pasa al primer plan es el comportamiento de estas personas, tocadas en la gran mayoría de las ocasiones de un tinte fatídicamente derrotado. No es por ello de extrañar que, el primero de los cuentos, se compare a su protagonista, Eladio Martín, con Ícaro; pero en este caso no es la ambición la que precipita al protagonista al abismo, sino sus meras ilusiones.

Bajo esta sombra de la derrota, más que la del Moncayo, transcurren estos relatos, escritos con un estilo pulcramente sosegado. Se nota que Luisa Gómez Gascón siente ternura hacia estos personajes, que viajan del mar al interior para cabalgar sobre un potro, o que aman durante años a una joven a la que nunca podrán conseguir; vidas tristes y pequeñas, a menudo heladas por el zarpazo del viento que nace de lo alto de ese monte eminente.