Alfredo Saldaña

Palabras que hablan de la muerte del pensamiento

Portada

Edición concebida en el II Festival Internacional de Poesía Moncayo, celebrado el 13 de septiembre de 2003 en el Monasterio de Veruela, Vera de Moncayo (Zaragoza). Publicación apoyada por la Diputación de Zaragoza y el Gobierno de Tarazona y la Comarca del Moncayo.

Alfredo Saldaña (Toledo, 1962). Hijo de Lesmes y Araceli, es autor de los libros de poesía Fragmentos para una arquitectura de las ruinas (1989) y Pasar de largo (2003). Reside en Zaragoza.

Algunos Poemas
Ficha técnica

Retrato
© Columna Villarroya

Solapa

Nuestra muerte es sólo una inmensa metáfora donde el lenguaje pierde su sentido. Lo único real es ver morir y para tal dolor no existe aprendizaje. Éste es el relato de una despedida, pero en él no hay elegía ni loa desgarrada. Donde antes había un hombre ahora está su vacío. Mayor homenaje no es posible. La escritura de Alfredo Saldaña va borrando los vestigios de una vida que ahora es sólo desaparición, un nombre "enterrado bajo los otros nombres". Las palabras trascendentes se descargan de su peso y son apenas cenizas del pensar. La conciencia repite palabras para no estar sola y habla de la destrucción de un mundo que ella creó. Este libro profundo permite ver bella y perfecta la superficie. Está un paso más allá de las páginas de Blanchot sobre la nada. Es poesía que fluye para reintegrarse en el orden natural. Pasión y hielo a la deriva. Avance sereno del agua sobre las aguas. Dios es aquí sólo ausencia y la eternidad una condena a permanecer en el recuerdo. No los necesitamos para aceptar la muerte. Pero morir no es un suceso situado en el tiempo, es ir olvidando el temblor del deseo y la emoción pura de la infancia. Hagamos de esta espera una reconciliación con aquello que vamos a perder. "El viento dirá con su silbido la última palabra al borrarlo todo".

Ángel Gracia

Comentarios

El Poema en Prosa. Alfredo Saldaña

A través de la ventana de la habitación se distingue un jardín mal cuidado y abarrotado de hojas esparcidas por el suelo. Algunas luces en los edificios más próximos y en los vehículos que van y vienen por la calle anuncian la inminencia de la noche. El criltal de la ventana devuelve la imagen de un hombre en paz con su conciencia, un hombre que se interesa por el estado de la salud de alguien con quien comparte en ese momento la habitación mientras no se sabe si intuye o ignora que esa noche será su última noche. A la mañana siguiente, temprano, con la mirada encendida se aleja por los pasillos sin final, pasillos entre cuyos pliegues aguarda al acecho la dama de blanco, hecha de hielo y fuego letales. Dos días más tarde, la llegada del invierno sancionará la única certeza que la vida esconde y al final concede: polvo fuimos y en polvo nos hemos de convertir. A través de la ventana canela en rama atravesada por el viento.

De "Palabras que hablan..." (Olifante)

Artes y Letras.
Heraldo de Aragón. Nº 52.
25 de septiembre de 2003

"... el pensamiento muere cuando deja de haber conciencia. La poesía entre otras cosas está ahí para eso, para dejar constancia del mundo. No otra cosa es la poesía, sino una propuesta, una imagen, una forma del mundo ... "

Alfredo Saldaña en la entrevista realizada por Joaquín Carbonell, publicada en el Periódico de Aragón.
17 de septiembre de 2003.
[Texto completo]

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