Instrucciones para un funeral
Instrucciones para un funeral es un acto de amor; un abrazo a las personas que sostienen el tejido cultural social, una despedida prematura (por si no da tiempo después), lo que queda una vez descubres tu sitio. El poso de reconocerse en otros ojos.
1. f. Examen anatómico de un cadáver.
2. f. Examen analítico minucioso.
el pico
húmedo y sucio
chirriante
hurga entre los restos de un tintero abandonado
se ha lanzado de lleno sobre el papel
mancha con las patas cada resquicio
y se esmera en sacar adelante una simple sílaba
el pico
cortante
manchado de negro
rezuma hiel y pólvora mojada
tizna el pergamino sin retorno
rompe con las garras poemas ajenos
roba historias con su lengua
y las vomita hasta vaciar las venas
revolotea sobre la mesa, frenético
el pico
torcido
chorreante
no se refleja en la ventana
–en la ventana solo hay dedos–
huellas envejecidas
de sangre y tinta
de deseo y sueño
de lengua mordida hasta llorar
no hay graznido ni cuerdas vocales
no hay sonido posible que exista
pues aún no ha robado ninguna voz hoy
el pico
chasqueante, mohoso
rechina buscando un trozo de inspiración
para aprender a hacerla suya
dejar de buscar a la musa
conseguir un nombre propio
¿quién se refleja en la tinta?
¿de quién es el pico, los dedos, la voz rota?
¿quién está en la ventana?
¿tiene alas o manos, sabe siquiera escribir?
¿quién revolotea sobre la mesa?
¿quién rompedestrozaescriberoba este poema?
¿quién es el poeta?
¿y quién
en silencio roto
pico húmedo
es la urraca?
he encontrado a Septiembre acurrucado en
el hueco de la escalera
a oscuras
los labios morados
la espalda empapada
lo he cogido en brazos
se ha enganchado a mis caderas
y ha permitido que lo lleve dentro de casa
susurra que me estaba esperando
que tiene hambre
y aún no le he ofrecido nada que llevarse a
la boca
Septiembre clava los dedos en mi brazo
roza sus dientes contra mi muñeca
y suspira
murmura
lanza escalofríos por mis venas
se queja de que aún no estoy lista
y solo tengo sangre dentro
sus ojos oscuros
vino tinto enmohecido
prometen un otoño frío
sin tregua
–no existen banderas blancas–
Septiembre sale por la puerta
rumor de hojas bajo sus huellas
pútridas, frágiles
anunciando que pronto llegará Octubre
y que seré yo quien morirá de hambre
Septiembre engancha sus dedos infantes en
los últimos rayos de verano
llena las manos de uvas
y aprieta hasta dejarlas pegajosas
las presiona una y otra vez
se mancha de vino
y luego se gira hacia mis brazos
clava las uñas
y tira
Septiembre huele aún a calor de asfalto
a beso apresurado
y me rasca de los hombros la piel requemada
se cuela en mis oídos
nubla mi nariz de hojas pútridas
tierra mojada
papel machacado
un timbre irritante que te distrae de la vida
escurriéndose
lentamente entre los dedos
Septiembre trae a Octubre de la mano
lo esconde bajo las mantas
intenta que no recuerde sus riadas
y saca de mí toda la tinta posible
antes de que llegue el invierno
–ahora–
Septiembre se ha comido todas las flores
el vino es demasiado amargo
demasiado joven
Octubre promete que esta vez
cuando caiga la última hoja
yo caeré con ella
Foto: Sandra Lario
Cris Rivero Merino (Sevilla, 1997) es poeta, filósofa, profesora de secundaria y gestora cultural. Miembro de la asociación cultural Noches de Poemia y de Poetry Slam España.
Ha publicado Anomalías Salvajes (Posdata Ediciones, 2019, Valencia), Kairós (Cuadranta, 2021, Valencia), El niño de los tulipanes (Autoedición, 2024, Zaragoza) y Mythoi (La herradura oxidada, 2025, Zaragoza). En 2023 y 2025, ganó el primer premio del Concurso 4Artes.